martes, 17 de septiembre de 2013

Zombificación I

ZOMBIFICACION. Parte I

“Proceso por el cual un ser humano es inducido a una muerte aparente (letargo) a través del envenenamiento, posteriormente son enterrados vivos y sacados de sus tumbas. Esta muerte, que no es una muerte completa, sí es lo suficiente profunda para que la persona sea enterrada como cualquier otro cadáver, pero cuando es devuelto a la vida mediante diversos rituales, su voluntad queda anulada y al servicio del hechicero o bokor, el cual utilizara al infortunado como esclavo. Se dan casos en que la víctima (el zombi) escapa del campo y llega hasta la ciudad, vagando, sin saber adonde ir, con la ropa destrozada, mirada perdida y sin recuerdos. Es habitual que los familiares y amigos repudian a la víctima a quien consideran un auténtico muerto viviente.”

Este proceso de zombificación, descrito según las prácticas del Vudú, encaja bastante bien como mi percepción de la variante nacional  del muerto en vida (Disoccupati  longis durare, o sea, parado de larga duración)  que en la actualidad puebla nuestro mercado de trabajo en un notabilísimo numero, entre los cuales me incluyo, si bien con algunos matices que a continuación me propongo desarrollar. Vamos al lío:

Terminar hecho un Zombi Laboral lleva su tiempo, es un proceso gradual y completo.  En mi caso empezó antes incluso de estar estadísticamente parado, pues en mi antigua empresa afrontamos un ERE encubierto, intermitente, que acabo en cierre patronal (concurso), tras un intento tozudo y desesperado durante casi dos años de aguantar a toda costa para salvar(nos)…lo insalvable. La duración de la crisis frustró cualquier espejismo de tocar fondo y por con siguiente de recuperación.

No hay PYME (incluyo autónomos) que aguante  dos, tres, cuatro años de caída ininterrumpida, y seguimos, de las ventas, de evaporarse el crédito o atisbo de financiación razonable, de soportar una competencia desleal dispuesta a desbaratar los precios, aunque eso signifique no cubrir costes, con una clientela que ha perdido las formas y que solo le faltaba pedirte que trabajes gratis, y lo que ha sido decisivo, una reforma laboral que ha convertido a cualquier trabajador talludito, indefinido,  con una base de cotización decente y un salario neto superior a los mil y pico euros, en un criminal de guerra a abatir – ¡que no quede uno vivo!, muchachos, resonó la orden en todos los centros de decisión– en fin, ese extenso catalogo de navajazos que han padecido los trabajadores y las empresas que en Españistan, de verdad, sostenían el tinglado del empleo; la pequeña y mediana empresa, el 99,88% del cuerpo empresarial patrio, y que en Europa dan trabajo y pagan la nómina a 23 millones de personas, - P-E-R-S-O-N-A-S -,  ha sido la victima indefensa que llenó la fosa común del desempleo nacional con mas de un millón ochocientos mil mujeres y hombres mayores de 45 tacos, y alrededor de un 70% de ellos atascados en el paro de larga duración, esto es, zombificados.
Pero bueno, me estoy desviando, y los datos demoledores  sobre nuestro colectivo infrahumano están ahí, al alcance de aquellos que todavía conservan el temple para asomarse al vacio sin perder el control y acabar convertido en un asesino en serie.
En mi próxima entrega profundizaré en los rasgos básicos que me describen como Zombi Laboral tipo, ¡que mejor ejemplo! Sin ánimo de ser exhaustivos anticipo los siguientes: características físicas, hábitat, comportamiento, reproducción, denominaciones diversas, sub-especies, etc.
Posdata: He redescubierto este himno para mi causa: Sera porque me veo tan íntimamente descrito, con unos pequeños retoques eso sí…:

¡Arriba, Zombies de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
Del pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser (…)

Palabra que no podría estar mas de acuerdo con unas estrofas. Releo La Internacional y encuentro que no tiene desperdicio y me  siento por completo aludido como parado de larga duración. 
Que subidón, Kamarada.


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