NO VA CONMIGO
“Yo también pensé que esto no iba conmigo: ahora necesito ayuda”, decía el
cartel. Fue la expresión de su cara, mezcla de determinación, vergüenza y
dignidad, lo que realmente me detuvo.
Estaba de pie; iba bien vestido, y aseado del mismo modo. No miraba a los ojos de la gente, solo salía de sí mismo para dar las gracias, un escueto y lacónico “gracias, muchas gracias” a quien dejase caer unas monedas. Cuando yo lo hice me entrego un papel, media cuartilla impresa: “muchas gracias por su ayuda”. Quizá sepa de una oferta de trabajo, permítame pedirle que visite mi web donde publique mi CV y formas de contacto”. Parecemos anestesiados cuando la dificultad se refleja en personas con quienes no nos identificamos. A mí también me ocurre. Pero la cuestión varía cuando uno se intuye en tal reflejo y me inclino a temer que, en breve, cada vez, mas ciudadanos nos veremos reflejados en quienes pasan necesidad. No siempre alcanzamos modificar los hechos, pero sí podemos elegir nuestra actitud y desempeño. Aun creyendo que no va con nosotros.
Estaba de pie; iba bien vestido, y aseado del mismo modo. No miraba a los ojos de la gente, solo salía de sí mismo para dar las gracias, un escueto y lacónico “gracias, muchas gracias” a quien dejase caer unas monedas. Cuando yo lo hice me entrego un papel, media cuartilla impresa: “muchas gracias por su ayuda”. Quizá sepa de una oferta de trabajo, permítame pedirle que visite mi web donde publique mi CV y formas de contacto”. Parecemos anestesiados cuando la dificultad se refleja en personas con quienes no nos identificamos. A mí también me ocurre. Pero la cuestión varía cuando uno se intuye en tal reflejo y me inclino a temer que, en breve, cada vez, mas ciudadanos nos veremos reflejados en quienes pasan necesidad. No siempre alcanzamos modificar los hechos, pero sí podemos elegir nuestra actitud y desempeño. Aun creyendo que no va con nosotros.
Ricardo Pérez Hernández. 29/09/2013
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Gracias por aportar