jueves, 9 de enero de 2014


SALVESE EL QUE PUEDA

Entró en la sucursal bancaria y guardo la cola pacientemente, como todos los meses por esas mismas fechas. Era una mujer mayor que se obstinaba en pasar por ventanilla y sacar el importe exacto del recibo del seguro de decesos, que cada día dos pagaba en mano en la puerta de su casa a una cobradora. Al llegar su turno, la empleada de la sucursal le preguntó si lo retiraba todo, ya que este mes le habían ingresado la extra. Ella como en otras ocasiones le repitió que solo necesitaba el importe exacto para pagar la Santa Lucia. "No prefiere domiciliar el recibo, señora, va a ser mucho mas cómodo para usted", sugirió la cajera. "No, hija, no...Mientras yo viva, esa muchacha no se quedara sin trabajo". Y la empleada del banco ya no se atrevió a abrir la boca. Le entrego los 125€ con la cartilla y le dio de nuevo los buenos días a modo de despedida. Durante un instante acompaño con la mirada a aquella figura de aspecto frágil, de 85 años, que abandonaba la sucursal. Un pequeño pero obstinado gesto, lleno de responsabilidad hacia el prójimo, una renuncia a pensar solo y exclusivamente en la comodidad individual, que induce a pensar que si cada uno de nosotros actuásemos con esa firmeza de principios la situación actual no habría llegado al deterioro social y laboral que padecemos. Esta claro que el individualismo y el materialismo exacerbado en el que vivimos nos ha dejado inermes para afrontar la involución que estamos viviendo. 
Vamos a tener que aprender a recuperar la dignidad que debe acompañar nuestros actos , apearnos de nuestro ego y aprender del ejemplo de generaciones pasadas, que aun siguen aquí para a enseñarnos. 
Ellos fueron capaces de mantener sus principios en un tiempo mas triste, mas pobre y mas injusto que el que nos esta tocando, por eso observar un comportamiento como el descrito, es una lección de vida que no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar, si realmente queremos que las cosas cambien a mejor. Todos vamos en el mismo barco, aunque algunos se empeñen en pregonar lo contrario. 

1 comentario :

ahobeltz dijo...

Nos han educado para obedecer. Y obedecemos.
Y los pocos que nos negamos a entrar en su sistema injusto y corrupto, somos ninguneados, acosados y criticados.
Pero siempre hemos preferido ser ovejas descarriadas, que borregos.
Salud y anarquía

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